Los periódicos están de fiesta. Dicen que la Misión Artemis II es un éxito porque -finalmente- ya se ve la Luna desde la cápsula Orión. Cualquiera pensaría que el satélite se había mudado de vecindario. La realidad es más administrativa. La nave se limitó a situarse en la línea orbital correspondiente tras un papeleo exhaustivo, mucha nueva tecnología -producto de esa carrera espacial anterior, y un gasto de combustible enorme. Es un simple trámite geográfico, pero lo presentan con un ruido que resulta, por lo menos, irregular.


Los tripulantes son cuatro astronautas con uniformes impecables. Ahora pueden ver la Luna en vivo y con una nitidez exagerada gracias a unas cámaras que costaron una fortuna. Nos quieren vender el evento como una experiencia religiosa. Dicen que es muy distinto a lo de 1969. En aquel entonces, Armstrong y Aldrin parecían estar filmando una película de terror de bajo presupuesto. La iluminación era deficiente y las imágenes eran borrosas. Sin embargo, en esa época el mundo se detenía por menos.


A las nuevas generaciones este asunto les importa poco. Ellos desayunan simulaciones por computadora y efectos especiales que son mucho más entretenidos que la realidad. Sospecho que, tras mirar el video de la Luna por tres minutos, se aburren soberanamente y prefieren regresar a sus aparatos electrónicos. No alcanzan a dimensionar el momento, pero no se les puede culpar.



Para nosotros, los que ya somos dinosaurios, la perspectiva es otra. Lo que para ellos es un simple cambio de canal en alta definición, para nosotros es el siguiente y tedioso capítulo de un expediente administrativo llamado «el gran salto de la humanidad«. Un salto que, por lo pronto, consiste en quedarse a una distancia respetable de la Luna, observándola muy bien, mientras se espera a que se nos dé el siguiente turno.


Por lo mientras seguiré la misión en tiempo real acompañado de la música psicodélica cavernaria de cuando estaban vigentes las misiones Apollo, acompañada de actualidad: «Got music in our solar system…«


Imágenes: Transmisión en vivo de la NASA

Visitas: 31

Previous post Crónica de un despegue interrumpido y una vecina distraída