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Nacido en el seno de una familia católica de ascendencia italiana, Bergoglio creció en el barrio porteño de Flores. Su padre, Mario José Bergoglio, contador y empleado ferroviario, emigró de Italia para escapar del fascismo, mientras que su madre, Regina María Sívori, era ama de casa. Jorge Mario, el mayor de cinco hermanos, fue bautizado en la Basílica María Auxiliadora y San Carlos.

Tras estudiar en el colegio salesiano Wilfrid Barón de los Santos Ángeles, Bergoglio se graduó como técnico químico y trabajó en un laboratorio, realizando análisis bromatológicos. A pesar de su formación científica, su vocación religiosa era fuerte, y en 1957 decidió ingresar al seminario.

Un episodio de su juventud marcó su vida: una enfermedad requirió la extirpación de una porción de su pulmón. A pesar de ello, los médicos aseguran que no tiene un impacto significativo en su salud.

Bergoglio se unió al noviciado de la Compañía de Jesús y continuó sus estudios en Chile, donde profundizó en historia, literatura, latín y griego. De 1964 a 1966, fue profesor de Literatura y Psicología en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe, donde tuvo la oportunidad de conocer al renombrado escritor Jorge Luis Borges.

En 1966, Bergoglio, junto con otros jesuitas, fue director espiritual de jóvenes católicos que se unieron a la agrupación juvenil peronista Guardia de Hierro. Su pensamiento fue influenciado por la filósofa Amelia Podetti, de cuya obra escribió el prólogo en 2006.

Entre 1967 y 1970, estudió teología en el Colegio Máximo de San José, donde recibió las enseñanzas del teólogo Juan Carlos Scannone, fundador de la Filosofía de la liberación y la Teología del pueblo, corrientes que influyeron profundamente en su perspectiva.

Fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969.

En 1973, a la edad de 36 años, fue nombrado provincial de los jesuitas en Argentina, cargo que ocupó hasta 1979. Durante este período, la Argentina vivió una de las etapas más oscuras de su historia, con la dictadura militar que tomó el poder en 1976.

En este contexto, Bergoglio desempeñó un papel controvertido pero importante en la protección de sacerdotes y opositores al régimen. Se entrevistó con los dictadores Jorge Rafael Videla y Eduardo Massera para exigir la liberación de los sacerdotes jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics, quienes habían sido secuestrados y torturados en la ESMA.

Bergoglio también organizó una red clandestina para ayudar a opositores a huir a Brasil, incluyendo a Alicia Oliveira, seminaristas del obispo Enrique Angelelli, el escritor Alfredo Somoza y los activistas sociales Sergio y Ana Gobulin.

Posteriormente, Bergoglio declaró como testigo en juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado, incluyendo la megacausa ESMA y la causa conocida como «Plan Sistemático».

Desde 1980 hasta 1986, fue rector del Colegio Máximo de San Miguel y de las Facultades de Filosofía y Teología. En 1990, la Compañía de Jesús lo destinó a la ciudad de Córdoba, una experiencia que él mismo describió como un período de «purificación interior» y «oscuridad».

En 1992, Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Oca y obispo auxiliar de Buenos Aires. En 1997, fue designado arzobispo coadjutor de Buenos Aires y, tras la muerte de su predecesor, Antonio Quarracino, asumió como arzobispo de Buenos Aires en 1998, convirtiéndose también en primado de la Argentina y gran canciller de la Universidad Católica Argentina.

Juan Pablo II lo creó cardenal presbítero de San Roberto Belarmino el 21 de febrero de 2001. Como cardenal, formó parte de diversas comisiones y consejos pontificios.

Fue presidente de la Conferencia Episcopal Argentina durante dos períodos consecutivos, desde 2005 hasta 2011.

Como arzobispo y cardenal, Bergoglio se caracterizó por su humildad, conservadurismo doctrinal y compromiso con la justicia social. Promovió el diálogo y el acercamiento a diferentes colectivos sociales, y reforzó la tarea pastoral en las parroquias, especialmente en los barrios marginales, lo que le valió el apodo de «el Obispo de los pobres».

Sin embargo, su postura sobre temas como el matrimonio igualitario y el aborto lo enfrentó con el gobierno argentino y con amplios sectores de la sociedad.

El 13 de marzo de 2013, tras la renuncia de Benedicto XVI, Jorge Mario Bergoglio fue elegido papa, adoptando el nombre de Francisco en honor a San Francisco de Asís.

Desde el inicio de su pontificado, Francisco ha impulsado una serie de reformas en la Curia Romana, abordando temas como la transparencia en las finanzas vaticanas, la coherencia entre la misión evangelizadora y la actividad económica, la simplificación de la burocracia y la lucha contra la pedofilia.

Su estilo de liderazgo se caracteriza por la sencillez y la cercanía a los más necesitados. Decidió residir en la Casa de Santa Marta en lugar del Palacio Apostólico, y ha realizado gestos pastorales que reflejan su humildad y su compromiso con los marginados.

Su enfoque ha sido reconocido a nivel mundial, siendo nombrado «Persona del Año» por la revista Time en 2013.

Referencias:

  1. https://ppl-ai-file-upload.s3.amazonaws.com/web/direct-files/40529959/988e4451-58a4-457c-9768-cba96eea7821/PapaFrancisco.pdf

foto de portada: disponible bajo la licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International. Via Wikimedia Commons.


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